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Mi día se resumía en comer, sentir culpa y volver a comer. Y no solo sufría yo: lo sufrían también mis padres, que veían cómo me aislaba sin saber cómo ayudarme. Me alejé de mis amigas, dejé de hacer planes y pasé años prácticamente encerrada, porque me daba vergüenza que la gente me viera.
Un día decidí cambiar y busqué información por internet… pero todo hablaba de lo mismo: restricción, control, sacrificio y sufrimiento. Me obsesioné: quitaba alimentos, contaba calorías sin parar, me saltaba comidas, y cuanto más peso perdía, más miedo tenía a recuperarlo.
Hasta que un día, con mis amigas, me comí un puñado de frutos secos y, mientras ellas hablaban, yo solo podía pensar en cuántas calorías había comido. Ni las escuchaba. Ahí lo entendí: yo no estaba intentando adelgazar, estaba desarrollando un TCA. Llegué a pesarme cinco veces al día, y ese número decidía cómo me sentía: si subía, me castigaba; si bajaba, sentía alivio.
Hasta que pedí ayuda. Y poco a poco desmonté todas esas creencias que durante años creí normales. Volví a aprender a comer, a disfrutar de la comida sin miedo, a entender que adelgazar no debería implicar sufrir, y le enseñé a mi cabeza que comer no es ni un premio ni un castigo.
Han pasado más de 10 años y no he vuelto a recuperar ese peso. Por eso hoy acompaño a mujeres atrapadas en esa misma guerra con la comida y con su cuerpo: porque sé perfectamente lo sola que te sientes cuando la comida empieza a controlar tu vida casi sin que te des cuenta.
De ahí nació «La última vez que empiezas», el método de Comien2Sinmiedo que me habría gustado encontrar cuando más perdida estaba. No otra dieta más, sino una forma de salir del ciclo con herramientas que puedas seguir usando.
Paula Carle · Comien2Sinmiedo